Latinoamerica - Patria Moreira

Año 5.  Diciembre 2017.  San Juan.  Argentina.   Email: patriamoreira@gmail.com      www.facebook.com/carlosbecerraart
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Latinoamerica

La guerrilla participa en política
El partido de las FARC

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se presentarán como un partido legal.

Las FARC como partido legal constituye la piedra angular del acuerdo de paz de Colombia. “Se avecina la apertura democrática que necesita Colombia. El lanzamiento de nuestro partido será el 1 de septiembre”, escribió ayer en su cuenta de Twitter Rodrigo Londoño, más conocido como “Timochenko”, el líder máximo de la guerrilla que abandonó las armas al cabo de más de 50 años de lucha. Las FARC deben definir sus lineamientos políticos, nombre y candidatos en un congreso que tendrá lugar a fines de agosto. “Hemos hecho la paz para participar en política”, declaró el jefe negociador de las FARC, Iván Márquez, al anunciar el lanzamiento del movimiento en una rueda de prensa. El comandante Carlos Antonio Lozada explicó que el evento público del partido se realizará en la Plaza de Bolívar, centro político de Bogotá y a unos metros de la presidencial Casa de Nariño. Las FARC, que hace casi un mes finalizaron su desarme, están diseñando lo que será “ese gran acto político-cultural” de la que fue la principal y más antigua guerrilla del continente, agregó Lozada, cuyo nombre real es Julián Gallo. “Hemos estado abiertos al diálogo con todas las fuerzas y los movimientos políticos del país”, aseguró la ex guerrillera Erika Montero, quien adelantó que la colectividad tendrá un carácter “antipatriarcal” y “antiimperialista”, con enfoques de género, jóvenes, agrario, de medio ambiente y urbano.
La crisis en Brasil abrió una grieta en el establishment

Durante un año en el poder el mandatario cumplió con una  agenda liberal impuesta por los grupos de presión, pero los sucesivos  escándalos lo desviaron de los objetivos.

La portada de ayer del diario O Globo muestra una  caricatura de Michel Temer con su traje roto, lo que deja literalmente  su culo al aire. La de Folha de São Paulo, en tanto, da cuenta de  la ofensiva política del presidente y publica una foto de su  intervención del sábado, en la que se lo ve enérgico.
Llama  poderosamente la atención de los observadores la guerra que se ha  desatado entre los dos emblemas de la prensa gráfica de Brasil,  representantes, respectivamente, de los establishments de Río de Janeiro  y de San Pablo, cuyos conflictos tienen varios capítulos en la historia  de ese país.
O Globo fue el encargado de lanzar el miércoles a  la noche la primicia de la osada grabación que el empresario del emporio  cárnico JBS, Joesley Batista, le hizo al mandatario en su propia  residencia, el palacio de Jaburu. Desde entonces lo condenó, y el fin de  semana publicó un editorial fulminante titulado, sin eufemismos, "La  renuncia del Presidente".
Folha, en tanto, tras la conmoción  inicial, se alineó con el palacio del Planalto. Hizo suya la opinión  oficial de que el audio "no era concluyente" para probar la anuencia del  mandatario (un paulista, no olvidemos) al pago de coimas a un poderoso  político preso y dio amplio despliegue a la denuncia de los abogados  presidenciales de que había sido editado.
No intentamos hacer periodismo de periodistas, sino desentrañar la grieta que se ha abierto dentro del establishment brasileño.
Se  tiende a pensar que la política es pura maquinación, una ficción en la  que suelen confiar excesivamente los personajes que se excitan  comprobando el impacto en los medios, en la opinión pública y en el  sistema de toma de decisiones de sus operaciones. Pero la política (la  historia, en definitiva) también es contingencia. Y Joesley Batista  generó una de carácter tectónico.
La misión histórica de Temer,  asumida por él mismo al ponerse al frente de la conspiración contra  Dilma Rousseff, ha sido en el último año relanzar el crecimiento de la  economía a través de reformas de mercado sin precedentes desde los años  de Fernando Henrique Cardoso. El duro contenido de éstas requería de un  Gobierno que avanzara, con amplio apoyo parlamentario, sin tener  aspiraciones de continuidad más allá del vencimiento del mandato, el 1  de enero de 2019. Para Temer, lo importante era la amplitud de su "base  aliada" en el Congreso, no el 8% de popularidad que le daban las  encuestas.
Y el hombre venía haciendo los deberes. Logró (nada  menos) hacer aprobar en el Congreso el congelamiento del gasto público  real por veinte años. También, la posibilidad de que las empresas  tercericen todas sus funciones laborales. Obtuvo la sanción en Diputados  (y con muy buenas perspectivas en el Senado) de un proyecto de fuerte  flexibilización laboral. Y avanzaba, pese a algunos tropiezos, hacia la  joya de la corona: la reforma previsional.
Pero al titiritero le  surgió la contingencia. Las investigaciones judiciales de los  magistrados de la operación "Lava Jato" habían acorralado a JBS y  Joesley decidió actuar con temeridad (valga la expresión), creando un  escenario que dividía dramáticamente a los factores de poder que habían  establecido la agenda del mandatario.
El relato de que grabó a  Temer por las suyas se da de bruces con el sentido común y con la  realidad. La propia Folha de Sao Paulo publicó ayer un interesante  artículo que relata cómo llegó el empresario a Jaburu.
Sintéticamente,  los abogados de la empresa se contactaron el domingo 19 de febrero con  representantes de la Procuración General de la República en Brasilia. La  PGR es uno de los puntales de la operación "Lava Jato". Allí combinaron  una nueva reunión, que se realizó al día siguiente, en la que  negociaron con los representantes de JBS, con apoyo de una delegada de  la Policía Federal, las condiciones de una delación premiada.
El  martes 7, poco más de dos semanas después, Joesley Batista logró ser  recibido por Temer en Jaburu en condiciones poco republicanas: sin dejar  su nombre en el registro y, claro, con un grabador en el bolsillo.
La  versión oficial indica que Joesley Batista actuó de motu proprio, pero  las evidencias y el sentido común indican que la osadía de hacerle  "pisar el palito" al propio Presidente de la República fue una de las  condiciones de su delación premiada. Una vez que esto se concretó y los  fiscales recibieron el material, estos pusieron en marcha formalmente el  proceso de "arrepentimiento", que se tradujo en dos horas de  filmaciones y 2.200 intervenciones telefónicas. Así siguieron al detalle  y en tiempo real el derrotero de las valijas y los billetes.
Es  tan clara la participación del Ministerio Público Fiscal desde el inicio  que el propio procurador, Rodrigo Janot, es quien defiende a capa y  espada la legalidad y confiabilidad del audio inicial, en abierto  conflicto con los abogados presidenciales, algo que deberá dirimir un  Supremo Tribunal Federal (STF) sin mucho margen político para enterrar  la investigación.
Batista no tenía, como Odebrecht, un  departamento de coimas y era personalmente el guardián de los secretos  del dinero negro que fluyó hacia la política: nada menos que 1.400  millones de reales (430 millones de dólares al tipo de cambio actual)  para campañas de 28 partidos. Todo a cambio de créditos blandos de  bancos oficiales, exenciones impositivas y otras ventajas que le  permitieron a JBS facturar el año pasado 170.000 millones de reales,  52.300 millones de dólares de hoy.
Detonó así todo un "petrolão  paralelo". Todo lo que se dijo de Odebrecht significó 1.680 millones de  reales (516 millones de dólares) para 26 partidos. Una caja de Pandora  nueva y de un tamaño equivalente.
La contabilidad "más casera" de  JBS hizo que la nueva investigación haya requerido de menos delatores  (siete, contra 78 de la constructora). Asimismo, la audacia de Batista  se traduce en condiciones mucho más ventajosas: multas de los  arrepentidos por unos 70 millones de dólares, que representan la mitad  que las enfrentadas por sus pares de Odebrecht. La que deberá enfrentar  el holding aún se negocia.
La "contingencia", como dijimos, dividió al establishment brasileño.
Para  una parte de él, Temer perdió las condiciones de concretar las reformas  y es necesario seguir el consejo de Tancredi Falconeri a su tío  Fabrizio: "Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo  cambie". Esto es, poner a alguien en su lugar capaz de mantener el  proyecto.
Para el resto, no hay espacio para hacer gatopardismo y  el Gobierno de Temer es el último bastión antes de que Brasil se  convierta en un agujero que devore todos los proyectos de refundación  económica.
Está en juego mucho más que la opinión de dos diarios emblemáticos.
Fuente: ambito.com
FORA TEMER

Tras el escándalo por los sobornos de Michel Temer, manifestantes marcharon en las calles y pidieron su renuncia
Miles  de personas se agruparon en Brasilia y San Pablo luego de que se  conocieran los audios del presidente brasileño avalando el pago de  millonarios sobornos.
Un nuevo escándalo sacude Brasil. Audios y videos presentados en la Justicia revelaron que el mandatario Michel Temer   avaló el pago de millonarios sobornos al detenido ex presidente de la  Cámara de Diputados, Eduardo Cunha. En un clima candente, la gente  marchó en las calles de San Pablo y Brasilia para pedir la salida del  presidente.
Según  informa el diario local O Globo, los manifestantes se reunieron en los  alrededores del Palacio del Planalto, en Brasilia, y la Avenida  Paulista, en São Paulo. Las protestas se dieron horas después de que se  conociera la noticia de que el dueño de la JBS grabó al mandatario dando  aval para la compra de silencio de Cunha.
"Fora Temer", fuera Temer, en español, se oyó gritar a los presentes.  Al mismo tiempo, conductores pasaron por el lugar y tocaron la bocina.  El ruido de las cacerolas también se percibió.
Militantes del  Partido de los Trabajadores (PT) y contrarios al gobierno de Michel  Temer se concentraron en la Avenida Paulista. Los manifestantes cortaron  uno de los sentidos de la avenida. Mientras las primeras noticias sobre  los hermanos Joesley y Wesley Batista llegaban, representantes del  Frente Pueblo sin miedos debatieron sobre la reforma de la Previdencia  en el lugar.
Al conocer la noticia, el líder del MTST Guillermo Boulos celebró y  dijo: "La coyuntura política brasileña ha cambiado en los últimos 30  minutos". "La mejor manera de derribar esas reformas es derribar  inmediatamente al gobierno Temer, dar el empujón que falta para que  caiga y deje el lugar donde nunca debería haber estado", añadió.
Fuente: lanacion.com.ar

Graban el aval de Temer al pago de coimas
Temer  fue grabado por Joesley Batista, uno de los dueños de JBS Friboi –el  mayor frigorífico el mundo–, dando su aval a la compra del silencio del  ex jefe de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, condenado a más de 15  años de prisión.
Una bomba de proporciones  inimaginadas le estalló en las manos a Michel Temer y podría hacer  implosionar su gobierno. Según divulgó ayer el diario  O Globo, el  presidente de Brasil fue grabado por Joesley Batista, uno de los dueños  de JBS Friboi –el mayor frigorífico el mundo–, dando su aval a la compra  del silencio del ex jefe de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha,  quien finalmente fue condenado a más de 15 años de prisión por su  participación en la trama de corrupción en la petrolera estatal  Petrobras. Cunha fue cercano aliado del mandatario y considerado motor y  cerebro del juicio político que destituyó a Dilma Rousseff. Delante de  Batista, el mandatario señaló al diputado Rodrigo Rocha Loures, del  Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMBD), que lidera Temer,  para resolver un asunto del holding J&F Investimentos, controlado  por JBS, se desprende de las filtraciones realizadas por O Globo en su  página web. Luego, según el diario, el diputado fue filmado recibiendo  una valija con 500.000 reales (unos 160.000 dólares) enviados por  Batista. No bien se difundió la grabación que involucra a Temer, la  oposición exigió la apertura de un juicio político contra el presidente.  El diputado Alessandro Molon, del partido Red de Sustentabilidad,  anunció el inicio el tramite de apertura para que se lleve a cabo un  juicio político, o “impeachment”, contra el jefe de Estado, informaron  los medios locales.
 
La información revelada por O Globo involucra a nuevos  delatores en un nuevo megaescándalo de corrupción que socava el sistema  político de Brasil: los hermanos Joesley y Wesley Batista, que sirvieron  de carnada para Temer y Neves en filmaciones controladas por la  fiscalía y la policía federal. En una de las conversaciones, según las  filmaciones de marzo pasado en poder de la Fiscalía General de la  República citadas por O Globo, Temer es informado por Wesley Batista que  le estaba pagando a Cunha y al lobbista Lucio Funaro, presos en la  Operación Lava Jato, para que permanezcan callados y no entreguen a  nadie.
 
“Hay que seguir haciendo eso”, dice Temer en la grabación  revelada por el sitio online del diario de Rio de Janeiro. Joesley  Batista entregó a la Corte Suprema la grabación, en la cual también  consta que Temer negoció la entrega de 500 mil reales, unos 150 mil  dólares, en concepto de coima para resolver asuntos del gigante JBS con  el Estado. El dinero lo recibió el diputado Rodrigo Rocha Lourdes, quien  fue filmado, siempre según O Globo.
 
Los hermanos Batista estuvieron el miércoles pasado  declarando todo ante siete abogados en el despacho del juez de la Corte  Suprema Edson Fachin, instructor del caso Lava Jato para personas con  fuero privilegiado. O Globo informó además que Joesley Batista y su  hermano Wesley, dueños de JBS Friboi, una de las mayores exportadores de  carne a nivel mundial, intentan cerrar un acuerdo de colaboración con  la Justicia, como ya hicieron 77 ex directivos del grupo Odebrecht,  implicado en el caso Petrobras.
 
Temer también fue citado en varios de los testimonios que  dieron a la Justicia los ex ejecutivos de Odebrecht, pero la ley impide  investigar al jefe de Estado por hechos ocurridos antes de su mandato.  También la edición online del diario O Globo publicó que el ex candidato  presidencial derrotado en 2014 Aécio Neves, un senador aliado de Temer,  le pidió unos 2 millones de reales (600 mil dólares) a los dueños de  JBS para pagar su defensa en la Operación Lava Jato, una transacción que  se hizo y fue filmada.
 
Asimismo, O Globo señaló que el dinero fue entregado al  primo de Neves en una cena que resultó filmada por la Policía Federal,  que rastreó el dinero y descubrió que fue a parar a una empresa del  senador Zeze Perrella, de su mismo partido. Joesley Batista relató,  según el diario, que el ex ministro de Hacienda brasileño, Guido  Mantega, también implicado en el caso Petrobras, era su contacto en el  Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenecen los ex presidentes  Dilma Rousseff y Luiz Inácio Lula da Silva, ambos salpicados por el  escándalo. Según Joesley, citado por O Globo, con Mantega se negociaban  los sobornos distribuidos a los petistas y a los aliados de sus  Gobiernos. Asimismo, reveló que también había realizado el pago de  cinco millones de reales (unos 1,6 millones de dólares) a Eduardo Cunha,  después de ingresar en prisión, en concepto de coimas y añadió que  todavía le debía 20 millones de reales más (unos 6,5 millones de  dólares) por la tramitación de una ley de incentivos fiscales para el  sector del pollo.
Fuente: pagina12.com.ar
El candidato oficialista Lenin Moreno le gano el ballottage al banquero Guillermo Lasso

Ecuador frena la ola neoliberal en América latina

Moreno se impuso con el 51 por ciento de los votos frente al 49 de Lasso. La derecha no reconoció la derrota y habló de fraude.
Lenín Moreno, de la oficialista Alianza PAIS, será el nuevo  presidente de Ecuador tras triunfar con el 51% de los votos en el  ballotage de ayer. Su oponente, el derechista Guillermo Lasso de la  Alianza Creo-Suma, obtuvo el 49%. “Estoy muy emocionado. Hay una  explosión de emociones dentro de mi corazón. Al final de mi mandato  quiero poder decir que se erradicó la desnutrición infantil, la pobreza  extrema, la corrupción y la falta de emprendimiento juvenil”, expresó  ante una marea vestida de verde -color característico del partido de  gobierno- en las afueras de la sede central de PAIS, en la emblemática  Avenida de los Shyris. Lasso no reconoció el resultado, dijo que los  delegados de su alianza van a presentar las objeciones al Consejo Nacional Electoral (CNE) en todo el país y llamó a sus seguidores a  salir a protestar.  “No podemos permitir un fraude”, sostuvo.
El futuro mandatario, vicepresidente de Rafael Correa entre  2007 y 2013, aseguró que convocará a “todos para trabajar por el país” y  agradeció al presidente, Rafael Correa: “Gracias Rafael por haber sido  el líder con el cual el pueblo ecuatoriano recuperó su confianza, su  orgullo nacional. Antes creíamos que éramos el peor país del mundo. No  era cierto, aquí está la prueba. Somos un pueblo de vida, de esperanza.  El pasado no va más”.
Luego de retrocesos de los gobiernos progresistas de la  región, entre los que se destacan la derrota del Frente para la Victoria  en Argentina, el golpe parlamentario contra Dilma Rousseff en Brasil y  las victorias opositoras en Venezuela –elecciones a la Asamblea Nacional  en 2015– y Bolivia –referéndum de 2016–, Ecuador se convirtió en una  suerte de excepción a la regla que venía teniendo lugar. “En un momento  en el cual el neoliberalismo está hablando de fin de ciclo de los  procesos progresistas, la victoria de PAIS representa un golpe fuerte  para esa tendencia”, afirmó Alejandro Fierro, licenciado en ciencias de  la información por la Universidad Pontificia de Salamanca e investigador  del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag).
Fierro sostuvo que el balance de los últimos diez años fue  decisivo en el resultado y agregó que el triunfo se puede explicar en  base a otros tres ejes: “La gente reconoció que, con sus luces, sombras y  contradicciones el país avanzó no solo en números macroeconómicos, sino  en la economía cotidiana. La gente vio que vivía mejor, que tenía  mayores ingresos y prestaciones sociales. En segundo lugar, quedó  demostrado que tienen memoria, saben lo que es la propuesta neoliberal y  sus efectos devastadores. Por último, la figura de Lasso estará siempre  ligada al Feriado Bancario y a las épocas más oscuras del Ecuador  contemporáneo”.
El candidato opositor, derrotado también en las  presidenciales de 2013 por el actual presidente, tuvo una participación  preponderante en la “larga y triste noche neoliberal”, como denomina el  gobierno a la década de los noventa y principio de los 2000: Mientras la  inmensa mayoría de los ciudadanos perdían todos sus ahorros en la  crisis del Feriado Bancario de 1999, él, presidente del Banco de  Guayaquil, aumentaba de manera notable sus ganancias. Además, fue  superministro de Economía en el mismo año y ocupó otros cargos públicos  en los noventa y 2000.
No bien finalizaron los comicios, a las 17 de Ecuador (19 de  Argentina), solo dos de las doce empresas encuestadoras habilitadas por  el Consejo Nacional Electoral publicaron sus sondeos. Perfiles de  Opinión pronosticó una victoria de Moreno por 4 puntos, pero Cedatos dio  vencedor a Lasso con una diferencia de 5 puntos. Ambos candidatos se proclamaron ganadores, aunque solo el presidente electo fue más  prudente.
“Hemos ganado, ha ganado todo el Ecuador. Hoy nació un  nuevo país”, declaró, eufórico, Lasso en el Hotel Hilton de Quito al  tiempo que sus militantes exclamaban “¡fuera, Correa, fuera!” y  “¡Libertad, libertad, libertad!”. Por el otro lado, Moreno aseveró que,  en base a los datos que relevaron, el próximo presidente sería él, pero  llamó a esperar los resultados oficiales con calma.
Las incendiarias declaraciones por parte de los dirigentes  de la oposición durante las dos semanas previas en las que habían  llamado a desconocer los resultados si ellos no obtenían la victoria y  el abierto llamado a movilizarse ante las inmediaciones del Consejo  Nacional Electoral (CNE), surgieron efecto. Miles de opositores  continuaban manifestándose ante el CNE al cierre de esta edición, pero  la protesta parecería no tener, al momento, graves consecuencias.
Las organizaciones observadoras internacionales, entre las  que se encuentran la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión  de Naciones del Sur (Unasur), no observaron irregularidades, al igual  que en la primera vuelta del 19 de febrero.
La elección se desarrolló con normalidad y, debido al buen  clima, los parques y plazas más grandes fueron colmadas por familias y  jóvenes que se acercaron a practicar deportes. Al igual que el centro  histórico de la ciudad, donde se encuentra el Palacio de Carondelet,  sede de gobierno, la alcaldía de Quito y la Basílica del Voto Nacional,  entre otros lugares.
A pocas cuadras del centro histórico, al salir del imponente  colegio La Salle, Mabel Cebaro, de 45 años, admitió que estaba  indecisa, pero decidió optar a último momento por el oficialismo: “Este  gobierno trajo estabilidad. No quiero que se vuelva hacia atrás con un  presidente nuevo cada uno o dos años. Lenín no me convence, pero creo  que tiene experiencia y que un gobierno de Lasso sería peor”.
Cerca de la Asamblea Nacional, Juan Rivadeneira, de 30 años y  acompañado de su pequeña hija, expresó: “Necesitamos un cambio, ya  basta de correísmo. El primer gobierno fue bueno, pero luego comenzaron  los problemas. Demasiados casos de corrupción, el vicepresidente Glas no  puede hacerse el distraído, todos se dieron en su área. Desaprovecharon  la oportunidad, ya se tienen que ir”.
En el vasto parque La Carolina, ubicado en el Centro-Norte  de la capital, el soleado día, inhabitual en esta época, permitió que  cientos se juntasen a practicar deportes. El joven Sebastián Alfonso,  luego de jugar al fútbol con sus amigos, afirmó que votó por Moreno y  recordó el pasado del candidato opositor: “La crisis de 1999 fue  catastrófica y Lasso fue uno de los responsables. Fue funcionario y  banquero. Cientos de miles de familias sufrieron mucho, perdieron todo  lo que tenían al tiempo que él y unos pocos se enriquecían. No todo está  bien, claro, pero estamos mucho mejor. Incluso los empresarios también,  pero se enfadan porque tienen que pagar más impuestos ahora”. Su amigo Agustín asentía, mientras que Gabriel sonreía. “Votó por Lasso”,  explicaron, entre risas.
Al sur de Quito, bastión histórico de Alianza PAIS, Mabel  Gómez, de 54 años, también eligió a Moreno y expuso su parecer: “Soy  trabajadora de limpieza. Antes de este gobierno no tenía seguridad  social y me pagaban muy poco. Ahora estamos mucho mejor, tengo un sueldo  digno y mis empleadores están obligados a afiliarme a la seguridad  social”.
La multitud que se congregó en la sede de PAIS continuaba festejando y celebraría hasta la madrugada.

El pueblo dijo ni un paso atrás

La victoria obtenida por Alianza País en el ballottage del 2  de abril confirma que el pueblo ecuatoriano supo discernir lo que estaba en juego: la continuidad de un gobierno que marcó un antes y un  después en la historia contemporánea del Ecuador o el suicida salto al  vacío, emulando la tragedia argentina. Lenín Moreno y Jorge Glas  representan la consolidación de los avances logrados en numerosos campos  de la vida social durante diez años bajo el liderazgo de Rafael Correa;  su adversario, Guillermo Lasso, personificaba el retorno de la alianza  social que tradicionalmente había gobernado al Ecuador con las desastrosas consecuencias por todos conocidas. Un país con grandes  mayorías nacionales secularmente sumidas en la pobreza, con índices de  desigualdad y exclusión económica, social y cultural aberrantes. Una  nación víctima de la insaciable voracidad de banqueros y latifundistas  que saqueaban impunemente a una población que tenían como rehén y que,  en su desenfreno, provocaron la megacrisis económica y financiera de  1999. En un alarde de falsificación de los hechos históricos a esa  tremenda crisis la denominaron, amablemente, “feriado bancario”, a pesar  de que en su vorágine acabó con la moneda ecuatoriana, que fue  reemplazada por el dólar estadounidense, y provocó la estampida de unos  dos millones de ecuatorianos que huyeron al exterior para ponerse a  salvo de la hecatombe. Son varios los factores que explican este alentador  resultado, para Ecuador y para toda América latina. Uno: los traumáticos  recuerdos del 1999 y el descaro con que los agentes sociales y las  fuerzas políticas de aquella crisis –antes que nadie Guillermo Lasso–  proponían la adopción de las mismas políticas que la habían originado.  La candidatura de la derecha manifestó que ampliaría los márgenes de  autonomía de las fuerzas del mercado, reduciría el gasto público,  privatizaría la salud y la educación, bajaría los impuestos y acabaría  con la hidra de siete cabezas del supuesto “populismo económico”. La  política social sería recortada porque sin decir cómo, Lasso aseguraba  que crearía un millón de nuevos empleos en cuatro años, pero se cuidó  muy bien de notarizar esta promesa en el programa de gobierno que, tal  como lo prescribe la legislación electoral, inscribió ante un escribano  público. En el terreno internacional, Lasso declaró que cerraría la sede  de la Unasur, entregaría a Julian Assange a las autoridades británicas y  se alejaría de todos los acuerdos y organismos regionales como la  Unasur, la Celac y el ALBA. Dos, el intenso trabajo de campaña hecho por el binomio  Moreno-Glas, que le permitió establecer un profundo vínculo con la base  social del correísmo y de llevar a cabo, de nueva cuenta, una extenuante  recorrida por las 24 provincias del país, afianzando una presencia territorial y organizacional cuyos réditos fueron evidentes a la hora de  abrir las urnas. Otro factor explicativo, el tercero, fue el apoyo de  Correa y su denodado esfuerzo por apuntalar con una vertiginosa dinámica  gubernamental, la campaña de la fórmula oficialista. Si algo hacía  falta para ratificar el carácter excepcional de su liderazgo era esto:  una victoria inédita en la historia ecuatoriana porque nunca antes un  gobierno había sido reelegido al cambiar la candidatura presidencial. En  línea con esto hay que recordar que en la primera vuelta Alianza País  había obtenido la mayoría absoluta de los diputados a la Asamblea  Nacional y que un 55 por ciento de la ciudadanía votó a favor de la  propuesta del gobierno de prohibir que los altos funcionarios y  gobernantes pudieran tener sus dineros invertidos en paraísos fiscales.  En otras palabras, apoyo interno en lo institucional y en el plano de la  sociedad civil no le faltará al nuevo presidente. En los días previos predominaba en los ambientes de la  Alianza País una profunda preocupación. Las encuestas no estaban  arrojando los resultados que se esperaba y ponían en cuestión el  entusiasmo militante con que Moreno y Glas eran recibidos en todo el  país. La campaña de terrorismo mediático fue de tal magnitud y bajeza  moral, y este es el cuarto factor que hay que tomar en cuenta, que hizo  que el votante aliancista temiese manifestarse ante las preguntas de los  encuestadores. Las acusaciones lanzadas en contra de Correa y Glas eran  tan tremendas como carentes por completo de sustancia. Lo significativo  del caso es que la derecha acusaba en los medios pero se abstenía de  hacer una denuncia en los tribunales. Como dijo uno de los observadores  en la reunión con la gente de Creo-Suma: “no queremos chismes, aporten  datos concretos”. Nunca lo hicieron. Pero, abrumada e intimada por esta  artillería mediática (que contó con la activa colaboración de algunos  “dizque periodistas” argentinos, en realidad agentes de propaganda al  servicio de las peores causas) y por las veladas amenazas de los  profetas de la restauración, una parte significativa de los encuestados  se definían como “indecisos” cuando en realidad no lo estaban. La verdad  salió a la luz a partir del escrutinio.
En una nota anterior decíamos que esta elección sería la  “batalla de Stalingrado”, porque de su desenlace dependería el futuro del Ecuador y de América Latina. Una derrota daría pábulos a la derecha  regional y aceleraría la modificación regresiva del mapa sociopolítico  sudamericano, fortaleciendo a los tambaleantes gobiernos de Argentina y  Brasil, protagonistas fundamentales del actual retroceso político, y  refutando la tesis de algunos analistas agoreros que se apresuraron a  decretar el “fin del ciclo progresista” mientras el finado seguía  respirando. La victoria de Alianza País confirma que la lucha continúa,  que los traspiés experimentados en fechas recientes son sólo eso, que el  viejo topo de la historia continúa su labor y que aquí, en la mitad del  mundo, un pueblo consciente tomó el futuro en sus manos y dijo “ni un  paso atrás”. Como lo afirmara Correa, hicimos mucho pero queda mucho más  por hacer. Haber ganado esta batalla crucial es una gran noticia no  sólo para los latinoamericanos sino para todos quienes, en el resto del  mundo, pugnan por poner fin a la barbarie neoliberal. ¡Salud Ecuador!
Fuente: pagina12.com.ar
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